1. La clonificación es un cáncer muy siglo XXI. Miguel Ríos lo ha denunciado y se refería a la música, pero podría extenderse a cómo vestimos, qué series vemos para ser muy cool o de quién hablamos en las redes sociales para atesorar clics. Al rockero granadino me lo encontré un día en una entrega de premios. «Yo soy una hija del rock&roll», me presenté. «Querrás decir una nieta», respondió con esa sonrisa afilada de lobo viejo que custodia un espíritu joven que no se ha quitado nunca la chupa de cuero ni las mallas de pirata. Y nos dimos dos besos con abrazo mucho más entusiastas que lanzar el sujetador al escenario. Eso tan ochentas…

2.Algunos influencers -seré cauta- son unos gorrones. ¡Por fin alguien lo denuncia! El chef Dabiz Muñoz ha sacado los colores a quien pretendía ir for free a comer a su restaurante a cambio de una reseña. Un crítico gastro respetable, cuando yo empecé en el periodismo, jamás aceptaba una invitación y en la medida de lo posible iba de incógnito.  Era la única manera de ser libre con las palabras y no defraudar la confianza de quienes seguían su huella prescriptora. La independencia siempre sale cara pero ahora no se estila demasiado (que diría mi abuela). Hoy quiere comer gratis cualquiera, gente sin criterio ni más credenciales que tener un ejército de followers mutantes. Pan para hoy…

3.Ayer desayuné con una mujer brillante, editora veterana de Barcelona con la que siempre tengo conversaciones musculadas. Ambas llegamos a la conclusión de que el claim «porque yo lo valgo» ha hecho mucho daño a la humanidad. Sirve para vender champús y rouge de labios,  cierto, pero también para alumbrar caraduras, entronizar descerebrados  o enardecer el narcisismo que nos inunda cual plaga pegajosa de langosta. Para valerlo hay que valerlo, diría yo. O sea, merecerlo, lucharlo, seguir aprendiendo y no creérselo demasiado.

3.El Telediario de la Uno dedicó el otro día 35 minutos a los sucesos, como viene siendo habitual. Violadores, abusadores, asesinos, estafadores, maltratadores… son un cebo para atrapar share. El otro es el tiempo. La información metereológica es la reina de los mares y sí, esta al menos tiene la coartada de ser «de interés general» y un servicio público, pero tanto detalle hace que termine bostezando ante la foto de uno de ¿Murcia? muy esforzado que manda sus imágenes con insistencia. El perdedor es el fútbol, porque la cultura y la ciencia hace tiempo que son minoritarias en las parrillas de la tele. De eso también hablé con la editora y luego fue a por su mochila y nos despedimos con cariño.

Dr José Alfonso, oftalmólogo 10

4. Creo en los milagros en mi descreimiento radical con olfato para la trascendencia (gracias, Salvador Pániker, RIP). Hace unos días volví a Oviedo en busca de uno y sucedió. Tan contenta salí que debo poner nombre y apellidos al hombre en el que confío. Se llama doctor José Alfonso y es el pope de las córneas -y mucho más- del Instituto Fernández Vega. Un tipo campechano y sabio que te explica tus ojos con suma claridad y sin terminología científica innecesaria. Debo confesar que cada vez que visito su consulta me dan ganas de invitarle después a una fabada y conocerle y hablar de muchas cosas y hacerle una entrevista de las largas. (Antes tuve al doctor Menguele en Madrid y aún me estoy recuperando de sus desmanes). Vaya por delante que no voy de influencer oftalmológica desahogada. Pero creo que es de justicia hablar bien de quien lo merece. Y él no sabe que soy periodista ni bloguera. Pero conoce al dedillo la orografía de mis ojos, el alma de mis miedos, mi alegría de hace unos días. El doctor José Alfonso merece este outing tan pequeño. Y eso es mucho…