Mesa. Fundación Antonio Pérez. Cuenca

Esto (la historia de mi blog) empezó en 2009, en una galaxia muy lejana: el salón de mi casa. Yo había vuelto de un viaje atropellado antes de lo previsto y me puse a escribir para no ir al trabajo en plenas vacaciones en calidad de looser.

Una amiga me pasó esta plantilla de blog y ahí empecé una completísima sucesión de errores: el título no tenía nada que ver con la url, por ejemplo. Sonaba a porno galáctico y así me lo hicieron saber.

Yo desconocía qué era eso del SEO (más allá de la seo de Urgell) y nadie hablaba entonces de la «marca personal«.

Por supuesto, nunca me había topado con el listillo de «Google Analytics» ni sentía otra necesidad que no fuera expresarme para compartir. Pero sobre todo para saber qué pensaba.

Me pareció que el blog me permitía mucha libertad. Era un diván gratis en el que dejarme llevar y desahogar el atasco vital de pensamientos, hallazgos, aprensiones, pequeñas victorias, inseguridades…  Aprendí mucho de mí misma y también de vosotros, que me acompañáis desde entonces. Encontré un aliciente más a mi gusto por madrugar y ver cómo ponían las aceras en Madrid. Curé un insomnio, me enamoré, me enganché a algunos autores, dejé de preparar el desayuno a mis hijas,  os conté mi sueño de una casa con patio, encontré la casa, cambié de trabajo, me vi no tan joven frente al espejo, hice amigos nuevos, cambié de talla… Muchos cambios sin perder el entusiasmo ni la confianza en la vida.

Compartí con vosotros mis lecturas, las expos que visitaba, las conversaciones que pillaba al vuelo, mis viajes, mi forma de entender lo que pasa y lo que me pasa y de aprender sin perder el humor.

Así que después de tanto tiempo he visto cosas que  no creeríais. Naves de ataque en llamas más allá de Orión y no quiero que todos estos momentos se pierdan como lágrimas de lluvia.  Es hora de renovarme y hacer las cosas bien.

 Os invito a trasladaros a mi nueva web, aún en construcción, virginiagalvin.com

Es lo mismo, o parecido, pero más ordenado y según unas normas misteriosas que deberían ayudarme a ir más allá. Me la ha organizado un señor experto y me ha pedido dos fotos mías. O sea, que no es que me haya dado un ataque de vanidad egocéntrica, sino que he sido obediente. 


Aún queda mucho trabajo por hacer; Tengo casi dos mil entradas que debo ordenar en categorías. Iré poco a poco. Exploraré algunos temas que me han ido interesando y me gustaría seguir contando con vuestros comentarios.

Os  agradeceré mucho que vengáis conmigo. Las mudanzas en soledad son patéticas y terminan en  contracturas.

Gracias por haber sido mi inspiración. Os siento cómplices y amigos. Nos vemos a la vuelta de la esquina!