Golden Globes 2018. Black is black

1.Vuelve a empezar todo. El panta rei de Heráclito nos coloca en la cresta de una ola que se llama año nuevo. Ilusionante, retador, esperanzado…No hay nada más democrático que estrenar una vida nueva un lunes postciclónico de enero. Las carreteras ya escupieron la nieve y el aire huele a suavizante para la ropa. Nada malo nos puede pasar a los intrépidos y limpios de corazón (salvo que el vecino deje el grifo abierto, se me ocurre, en cuyo caso seré ponzoña pura).

2.Deseo ardientemente que el estallido de pólvora reinvindicativa por la igualdad y el respeto a la mujer no sea una moda pasajera como los tamagotchis en su día.  Que de las damas de negro de anoche en los Golden Globes se hable más por sus discursos que por sus espectaculares outfit (me los he bebido todos nada más encender el ordenador); Que las palabras pesen y sobre todo permanezcan  más que los escotes y los frufrús. Que al viejo postfeminismo de ayer  no le siga un neofeminismo guay, frívolo y de postureo (gracias RAE). Estrenemos códigos sin dejar de disfrutar y maravillarnos de los vestidazos de Nicole Kidman, Zeta-Jones o Kate Hudson. Lo bello y lo bueno pueden y deben ir de la mano. (Y, por cierto,  el negro es el nuevo negro, queridas estilistas. El círculo se cierra, ya podéis inventar un nuevo claim).

3.Me he propuesto eliminar todas las propuestas irresistibles que entran en mi correo bajo el título «Sale». Pero soy débil y me cuesta. ¡Coger un avión puede ser más barato que ir al teatro! ¿Evasión o cultura? (Por cierto que en breve me espera Iphigenia en Vallecas, regalo de Navidad de mi amigo J. que al parecer es la bomba. Os contaré a su debido tiempo).  Y sí, ya piqué y me he hecho en rebajas con un jersey de mohair blanquinegro definitivo que no pica mucho, una sudadera hiphopera que mis hijas creen que es un disfraz para hacerme la joven y una falda deconstruida con raya diplomática, todo de de &Other Stories. Hay vida más allá de Zara (no mucha, pero hay).

4.Anoche mi Brontë vino a verme a la cama en su ronda habitual previa a retirarse a sus aposentos y, para mi pasmo, se hizo pis sobre mi edredón blanco inmaculado delante de mis narices. Reaccioné como un gremmlin al agua. ¿Ha marcado el territorio, mi territorio, un cachorro de siete meses? ¿Qué me ha querido decir este machito? ¿Es hora de esterilizarle o de cruzarle con una preciosa cocker canela, como sugiere J? Ser neófita en el tema me impulsa a tomar decisiones drásticas, aunque la cosa se queda así porque en casa no me dejan. Y, en cualquier caso, no soy partidaria de los matrimonios pactados.

5.Mi cuaderno verde de las ideas y proyectos está al rojo vivo. Os dejo que debo ponerme en marcha. Bendita sea la vuelta a la rutina sin rutina, vade retro esos polvorones que siempre sobran y terminas comiéndote por no tirar comida. Welcome back a la crema triste de verdura y al pescado a la plancha, tan justos y necesarios.