1.Vuelve el insomnio por agitación. Los pensamientos/planes golpean como galerna furiosa contra las paredes de la cabeza. Media Dormidina a tiempo hace de las suyas: el acorchamiento moral extiende sus tentáculos y leer a María Zambrano -«El sueño creador», robado en librería ajena- es como dejarse caer entre simas de piedra en busca de percebes. Un ejercicio de alto riesgo con escasos resultados. Llamativo las veces que habla del «hombre» como género absoluto. Hoy sería distinto, digo yo. María Zambrano se llama mi grupo de lideresas -«grupo de caudillaje», dice J., que odia el poder y siempre estará del otro lado-. 2.Anoche un nuevo capítulo del NODO, ese placer culpable que nos hace reir y asombrarnos de ayer.

3.Brönte ha sido desvirgado por sus primeras garrapatas, y el pobre asume mi rechazo cuando trata, inútilmente-  de subirse al sofá y acostalarse. 4. El campo nos regala lilas fragantes y el cielo vuelve a amenazar tormenta. 5.Es un lunes de abril con ambición de mayo, y la lectura de la prensa deja muertos de desinterés en la cuneta: Amaya y Alfred (Ginger yFred), dilapidados por un libro que se llama «España de mierda«, o algo así, rumbo a Eurovisión: ese hito resucitado entre sonrisas que el blanqueamiento dental hizo perennes. Allí nos defenderán con una canción edulcorada y digna de película de Disney, y a correr. 6.Cifuentes arruinada, pobrecita (dicen hoy los que ayer colgaron su video sin empacho). 7.Dardos contra Albert Rivera porque estorba y amenaza su vitola de caballo ganador. Hagan sus apuestas. 8.¿Fue Buda Feminista?, dice El País (¿Y Jesucristo machista? me planteo yo)

Osho y Sheela

«Wild, Wild, Country» (Netflix)

9.Cada lunes es un estreno de la vida, no entiendo que los odien. Una oportunidad de volver a comenzar. Ayer al fin rematé «Wild, wild, Country», ese documental de Netflix espeluznante y bien urdido con la técnica del caleidoscopio de la que hablé en mi clase de Storytelling. Tantos años riéndome de Osho y de sus seguidores hierbas para que resultara ser un tipo siniestro que no sólo escribió libros simplones para mentes laxas sino que mientras alentaba el sexo libre y comunal se cargaba de Rolls-Royce y de relojería diamantina, armaba hasta los dientes a sus followers y se aliaba con su sicaria Sheela. Esa mujer siniestra de sonrisa diabólica que sigue viva y coleando y ha montado un ashramm para descatalogados sociales. El líder era ella intentando adivinarle. Obediencia debida, crimen en toda regla. Sumisos seguidores con dinero, cerebros lavados en sosa caústica disfrazada de tofu blanquecino. (Y las masas del NODO clamando ¡Franco, Franco! en los años autárticos en los que la ONU nos negó con razón el pan y la sal)

10.Es un lunes de semana anómala, estrenemos el tiro de los dados. Arranca la partida.