Os presento a mis protagonistas de hoy en  #ProyectoMujer: Arancha Gómez Álvarez (Madrid, 1965), Directora Comercial de Tressis Gestión. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales. Inés Carrero (Madrid, 2000), estudiante. En septiembre empieza Administración de Empresas (ADE)

El día que Arancha Gómez Álvarez le dijo a su entonces jefe, dos años después de entrar a trabajar en la empresa, que estaba embarazada, la respuesta de éste fue: «Te creía más segura». ¿Más segura de qué?, se sigue preguntando ella hoy. Aquel jefe ya  quedó atrás y, por cierto, tiene cuatro hijos. Uno menos que Arancha, madre de cuatro chicos y una chica y protagonista de una más que brillante carrera profesional en el sector financiero. Un mundo duro en el que ella se bandea gracias a una convicción: «Siempre me fijé como objetivo desempeñar mi carrera profesional siendo como era. No quería tener una doble vida, prefería ser auténtica. Así que observación, ejercicio de flexibilidad y humildad son los valores que me han permitido desenvolverme en mi sector».

Arancha Gómez Álvarez entrevistada por Virginia Galvín en #ProyectoMujer Imagen: Indio Hill

Mientras ella se explica, su hija Inés Carrero, de 17 años,  escucha atentamente y trata de conseguir que el gato se esté quieto. Acaba de examinarse de Selectividad y en unos meses será universitaria. Me cuenta que juega al fútbol desde hace años y que se siente más cómoda con las botas de tacos que con los zapatos de tacón. Su ambición es trabajar en márketing de prendas deportivas. Su hermano pequeño, Nicolás, toma nota de todo a una distancia prudencial. Al poco rato irrumpirán dos de sus hermanos mayores con el perro de la casa, Betis,  ataviado con camiseta del Atlético de Madrid.

Se diría que este hogar camarote de los Marx es un escenario en movimiento constante  donde se respira armonía y una organización tranquila y sin rigideces. Y donde hay una figura de peso que se llama Pablo, el marido de Arancha. El mismo que ha dejado hecha la cena para todos antes de irse a jugar al fútbol. Y yo encuentro que  hay una primera pregunta que se impone:

¿Como se consigue el equilibrio entre un trabajo exigente y una vida personal no menos exigente?

No soy una superwoman, en absoluto. Llegué a hacerme un Excel hace años donde ponía «trabajo», «familia», «amigos» y «yo» para ver claro cualquier desequilibrio y tratar de corregirlo.Yo tenía clarísimo que quería ser madre y que quería trabajar, y que todo iba a ser costoso. Tanto Pablo como yo procedemos de familias numerosas y nos gusta el lío, así que cuando yo llegaba de la oficina cambiaba los puntos básicos por pañales. Gracias a mi marido yo he podido desarrollar mi carrera, porque él trabaja como freelance y puede estar más tiempo en casa.

¿Cuál crees que debe ser el papel de los hombres en este “nuevo orden” de igualdad de género?

Inés Carrero en #ProyectoMujer Foto: Indio Hill

-De aceptación: aceptar que las mujeres tienen exactamente los mismos derechos que ellos. En mi caso, ninguno de los dos dijo qué papel debía desempeñar. Había que afrontar diferentes obligaciones, según las decisiones que habíamos adoptado, y cada uno se dedicó a lo que mejor se le daba o simplemente a lo que no hacía el otro. Teníamos los roles tradicionales cambiados, yo no sabía lo que costaba un litro de aceite y uno de mis hijos por Reyes pidió un carrito de bebé porque veía a su padre siempre empujando uno.

¿Qué crees que tiene que cambiar para que lleguemos a una igualdad real hombres y mujeres?

Que el hombre quiera y la mujer se lo crea. Tras el pasado 8 de marzo veo de nuevo un impulso fuerte y una consciencia por parte de la mujer que arrastra ya inercia de otros años. Se están viviendo y viendo grandes cambios, pero todavía faltan muchos más. La educación desde pequeños es un factor primordial.

¿En algún momento os habéis sentido minusvaloradas por ser mujeres?

Arancha: No de manera explícita. La verdad es que en las compañías en las que he estado he tenido la suerte de trabajar con grandes profesionales que han reconocido el trabajo desempeñado a la vez que desarrollaba mi plan de familia. Lo que nunca he sabido es si el reconocimiento cuantitativo era el mismo que el de mis compañeros.

Inés: No, aunque a veces en el patio del colegio nos han dicho eso de ¿qué hacéis las chicas jugando al fútbol, si no sabéis? Creo que no hay diferencias entre los chicos y las chicas; tenemos las mismas aptitudes y valores, pero cuerpos diferentes.

Caricatura de los cinco hijos de Arancha Gómez Álvarez

En igualdad de condiciones, ¿hay que favorecer a la mujer para caminar hacia la igualdad o es una trampa?

Cada uno tiene que dar lo mejor de sí. Entiendo que en un principio las cuotas eran necesarias para poner de manifiesto la desigualdad. Hay mujeres que trabajan mucho en casa y también fuera de ella y no se les reconoce, eso sí que es una trampa.

¿Cuáles han sido las decisiones más importantes en vuestra vida?

Arancha:Decidir mantener un equilibrio entre la vida personal y profesional, tener hijos sin importarme el momento profesional en el que estuviera. Sólo hay una vida, cada etapa tiene su momento, y cuando pasa hay que correr mucho para cambiar. Esto ha costado, supuesto y sigue suponiendo sacrificios pero el resultado me gusta.

Inés: Supongo que elegir la carrera…

¿Qué mensajes darías a las mujeres jóvenes, como tu hija, que aún están definiendo cuál querrían que fuera su lugar en el mundo?

-Que no tengan miedo a nada, trabajen duro por lo que quieren llegar a ser, estudien y desempeñen lo mejor posible sus trabajos. Que mantengan un equilibrio en sus vidas, sean flexibles y se rodeen de buenas personas a nivel técnico y humano. Y sobre todo que disfruten de lo que hacen.

En los «Salones Torres» -así es como llaman a este hogar los amigos y familiares por la facilidad con la que se organizan encuentros de muchos y el clima de acogida- ha ido cayendo la tarde. Antes de despedirnos, Arancha me cuenta que no siempre son los hombres los que no entienden que un embarazo no es un drama. «Cuando me quedé embarazada de Nicolás, el pequeño, una compañera me dijo: «¿Cómo se te ocurre, si a la empresa no le viene bien?». Hoy Arancha sigue en esa empresa y nadie recuerda que aquel embarazo hiciera temblar los cimientos de la organización…