MI VIAJE POR CASTILLA DE ARTE&GASTRONOMÍA, CON PERRO Y ¡BARATÍSIMO!

arte, Ocio, Viajes Virginia Galvín

Sostiene John Berger en “The red tenda of Bologna” (Pinguin Modern. 1,25 euros!!!) que “Bolonia es una ciudad inverosímil, como una ciudad por la que caminaras después de muerto”. Una ciudad de toldos rojos -rojo tinta, precisa, con esa querencia del autor pintor a dibujar los espacios con colores y ligarlos de inmediato a un sentimiento. Creo que las ciudades se muestran sólo para que…

MI VIDA COMO ALUMNA EN UN LUGAR DE IRLANDA…VIVIR ES APRENDER

Familia, Libros, Ocio, Viajes Virginia Galvín

Naturalmente, cuando eres estudiante no valoras el milagro del aprendizaje. De poner nombre a las cosas, de reducir a palabras las abstracciones tercas. Nunca se me va a olvidar el asombro de mi hija “la Artista antes llamada Minichuki” el año que aprendió a leer. De repente aquellos trazos caprichosos cobraban sentido: “Yo lo que veo lo leo”, me soltó un día en el autobús,…

LA ESPERA ES UN FIN EN SÍ MISMO

cine, Ocio, Viajes Virginia Galvín

A veces me siento enferma de futuro. No sé si alguien ha puesto nombre a ese trastorno raro de sentirse tan pleno en los inicios y a la vez impaciente del qué viene después. La espera, me parece,  es un fin en sí mismo. O eso es lo que siento últimamente. La humanidad podría dividirse entre los enfermos de pasado y los enfermos de futuro….

CUATRO MUJERES DESNUDAS, UN HAMMÁN

Mujer, Ocio, Viajes Virginia Galvín

Fez Ayer Stefan (Zweig, desde luego) me decía al oído: “Mientras Europa y en especial sus grandes capitales sufren una transformación igualitaria, por la que se van asemejando entre sí, Rusia tiene una vida aparte y sin igual”. Esta impresión del austriaco, que recoge a su regreso del periplo por Rusia en 1928, es tan contemporánea que sobrecoge. Hoy es difícil viajar a lugares con…

MI ABUELA Y LOS VIAJES

Familia, Mujer, Viajes Virginia Galvín

Cada ciudad es lo que te ha pasado en ella. Así, Venecia fue una góndola y un gondolieri cuellicorto y mi abuela, oronda y sarcástica, diciéndonos a mi hermana y a mí: “Nenas, no miréis a los novios (que se comían a besos en el asiento de atrás). ¡Menudos guarros!”. Luego fue el lugar donde pensé que todo estaba perdido. Y a la tercera fue…